A pocos días de terminado el Campeonato Mundial de Basquetball que se llevó a cabo en China, y con el Subcampeonato del Mundo muy bien y merecidamente guardado entre sus pertenencias, la Selección Argentina de Basquet, la “Generación Dorada”, retornó al país con el reconocimiento unánime de la ciudadanía.

Y no es para menos. Este grupo de deportistas de elite, con Luis Scola como mítico sobreviviente del soñado equipo que hace no muchos años consiguió la medalla dorada olímpica en los juegos de Atenas 2004, es una clara muestra de lo que se puede conseguir con esfuerzo, dedicación… y talento.

Pero los fanáticos del “Básket” pueden estar más que tranquilos. La Generación Dorada versión 2019 dio en los últimos meses sobradas muestras que han heredado, y tal vez con creces, el espíritu y la calidad de sus antecesores, que tantos momentos lindos les hicieron vivir al pueblo argentino.

Y la frutilla del postre la mostraron en este último Campeonato Mundial China 2019, donde durante buena parte de setiembre hicieron madrugar a gente que jamás hubiese soñado estar un fin de semana a las 07:00 hs. sentado frente a la TV viendo un partido de Básket.

La meta de estos muchachos se cumplió con creces. Y no vale la pena hacer nombres de los “héroes” que llevaron a cabo esta proeza para muchos no tan inesperada. Podemos estar seguros y tranquilos que las alegrías que en su momento nos dieron, aún a los más “futboleros”, Manu Ginóbili y compañía, se verán reflejadas y quiera Dios que aumentadas, por este recambio generacional de basquetbolistas que demostraron que la llama sagrada del Básketball argentino va a seguir brillando y paseándose por todas las canchas del mundo, sin “aro” que se les resista…

Redacción El portal de la esperanza

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