Hace dos años que la idea se empezó a poner en marcha: convertir una restauración minuciosa de uno de sus cuadros más famosos en parte de la oferta del museo. Casi como un espectáculo dentro de la austera atmósfera de las salas de exhibición del viejo Rijksmuseum de Amsterdam. Ayer empezó esta operación y los visitantes descubrieron a «La Ronda de Noche» de Rembrandt, su obra más emblemática, detrás de una especie de cristalera ultratransparente, como una especie de burbuja en cuyo interior trabajarán los restauradores, técnicos y expertos del museo más importante de Holanda, a la vista de todos.

El muro de cristal, diseñado por el arquitecto francés Jean Michel Wilmotte, es probablemente el factor que más sorprende de esta operación. Desde el primer vistazo se aprecia que no es un cristal común, ni siquiera uno de buena calidad. Es difícil explicar hasta qué punto se hace prácticamente invisible, a pesar de que está dividido en partes. Además de que todas las divisiones se han calculado para que no interfieran con las líneas de visión, el vidrio, que no tiene ningún reflejo molesto, es de una nitidez tan sutil que ni siquiera los sensores de las cámaras lo captan con facilidad.

Estudian cada detalle antes de intervenir
Estudian cada detalle antes de intervenir

Detrás de este extraordinario muro empezaron a trabajar ayer los técnicos del museo en una operación inédita. En realidad, no se trata estrictamente de una restauración, o al menos no lo es todavía, dado que el cuadro se encuentra en un relativo buen estado. Pero puesto que han pasado ya cuarenta años desde que se hizo la última operación que puede considerarse como tal, los expertos del museo se proponen llevar a cabo una revisión exhaustiva del estado del cuadro y un análisis de las partes que se han ido añadiendo o dañando a lo largo de los 376 años que lleva pintado este famosísimo lienzo. Y teniendo en cuenta los resultados de esta operación preliminar, los expertos decidirán sobre la marcha si es necesario interveniren algún punto en concreto.

Los trabajos de reparación del lienzo «La Ronda de Noche», que empezaron ayer, podrán verse in situ detrás de una cristalera en el Rijksmuseum

Katrien Keune, la responsable del equipo científico del museo holandés, explica que en sus planes está la realización de más de 12.000 fotografías de ultra alta resolución, además de estudios con las técnicas más avanzadas de rayos x o de espectro infrarrojo. «Hemos dedicado un año a preparar la documentación preliminar, a acumular todos los conocimientos que tenemos sobre Rembrandt y ahora sabemos mucho más y con más detalle sobre esta obra y sobre las técnicas y los materiales que usó el pintor». Con este conocimiento van a emprender el estudio más intensivo que se haya hecho jamás de un cuadro de estas características utilizando todos los medios científicos disponibles actualmente y además utilizados a la vista del público.

Por eso tampoco saben a ciencia cierta qué van a encontrar a lo largo de esta especie de disección integral del cuadro, «ni sabemos tampoco cuánto tiempo va a durar esta operación, todo dependerá de lo que se vaya encontrando». Keune, una química especializada en la composición de los materiales de pintura, está casi segura que en las piedras de la parte derecha del cuadro hay partes «que ciertamente no son originales, pero no tenemos documentación para deducir qué pasó ni cuando se hizo». Con los datos que obtengan de esta especie de disección esperan poder responder a estas incógnitas y decidir qué es lo mejor para la pintura.

A lo largo de estos meses, el cuadro será retirado del marco y permanecerá instalado en un bastidor especialmete diseñado para la ocasión, para que sea posible compatiblizar el trabajo de los restauradores con la curiosidad de los vistantes. Pero por ahora, el primer estudio con rayos x se estaba llevando a cabo con la pintura enmarcada y colgada en su posición habitual.

El coste de la operación se ha cifrado en tres millones de euros, que han sido aportados por la multinacional «Azko Nobel», que precisamente es uno de los fabricantes de pintura más importantes del mundo. «Es muy interesante cuando se juntan el arte y la ciencia», explica la responsable científica del museo, que afronta con éste su primer gran proyecto desde que llegó a este puesto.

Es difícil no pensar que en el fondo podría tratarse simplemente de una operación propagandística para atraer más visitantes al museo, pero hay que reconocer que al Rijksmuseum no le faltan clientes.Las colas en la entrada lo atestiguan. Sin embargo, la perspectiva de ver trabajar a profesionales de la restauración y la conservación de obras de arte es una buena idea que probablemente será aplicada con otros cuadros o puede que en otros museos. «Y además -dice Keune-, nosotros también vamos a aprender mucho más de Rembrandt y de las técnicas de restauración que se han llevado a cabo con anterioridad para sacar conclusiones interesantes sobre fórmulas de conservación más adecuadas» para aplicar también a otras obras del pintor.

Fuente: ABC Cultura

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